Jesus, la Iglesia, y Constantino…

Recientemente fui al Mercado y a la salida estaban los “Russelitas” (TDJ), y me acerque a preguntar sobre su forma de entender la “Historia de la Iglesia”, y lo que dijeron fue lo clásico y cito su respuesta: “Constantino ‘el grande’ hizo muchos cambios y de ahí viene la Iglesia Católica la cual es una corrupción del cristianismo”. Por supuesto que eso es solo una “teoría de conspiración”, ya que para la llegada de Constantino al poder, la Iglesia ya contenía todos los elementos que la definen como Católica (conforme al todo o universal). Decir que Constantino fundo el Catolicismo es simplemente desconocer la historia e invertir el orden de los sucesos (Anacronismo). La Iglesia estaba muy bien establecida en Roma ya desde tiempos Apostólicos, y fue Jesús quien revelo a San Pablo que Roma sería una ciudad esencial para dar testimonio a los naciones así como Jerusalén lo había sido para dar testimonio al Judío (Hechos 23:11). Estos “Russelitas” o “testigos de Jehová”, me dijeron que el Cristianismo verdadero “desapareció” por más de 1500 años, y que no fue sino hasta 1916 que la restauración comenzó. A lo anterior yo respondi: ¿y que de la promesa de Jesús de que las puertas del Infierno no prevalecerían contra la Iglesia? ¿Cómo es posible que la Iglesia estuviese corrompida totalmente, si Jesús dijo que eso sería imposible? Pero ellos solo mostraron confusión y alzando los hombros, me dijeron no saber la respuesta. Jesús ha prometido preservar a su Iglesia en medio de la persecución a través de los siglos, nos ha dicho que ni las puertas del Infierno podrán contra la Iglesia y que El estaría con nosotros aun hasta el fin del mundo.

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LA FE QUE OBRA POR AMOR

Mas agrada a Dios una obra, por pequeña que sea, hecha en escondido, no teniendo voluntad de que se sepa, que mil hechas con gana de que las sepan los hombres. Porque al que con purísimo amor obra por Dios, no solamente no se le da nada de que lo vean los hombres, pero ni lo hace para que lo sepa el mismo Dios; el cual, aunque nunca lo hubiese de saber, no cesaría de hacerle los mismos servicios con la misma alegría y pureza de corazón.

San Juan de la Cruz

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¿Sois Cristiano?

¿Sois Cristiano? Sí, por la gracia de Dios.

¿Ese nombre de cristiano, de quién lo recibisteis? De Cristo nuestro Señor.

¿Qué quiere decir cristiano? Hombre de Cristo.

¿Qué entendéis por hombre de Cristo? Hombre que tiene Fe de Jesucristo, que profesó en el Bautismo y que está ofrecido a su Santo servicio.

¿Cuál es la señal del cristiano? La Santa Cruz.

¿Por qué? Porque es figura de Cristo crucificado, que en ella nos redimió.

¿En cuántas maneras usa el cristiano de esta señal? En dos.

¿Cuáles son? Signar y santiguar.

¿Qué cosa es signar? Hacer tres cruces con el dedo pulgar de la mano derecha, La primera en la frente. La segunda en la boca. La tercera en el pecho, hablando con Dios nuestro Señor.

¿Mostrad cómo? Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro.

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¿Por qué os signáis en la frente? Para que nos libre Dios de los malos pensamientos.

¿Por qué en la boca? Para que nos libre Dios de las malas palabras.

¿Por qué en pecho? Para que nos libre Dios de las malas obras, y deseos.

¿Qué cosa es santiguar? Hacer una Cruz con los dedos de la mano derecha, desde la frente hasta el pecho, y desde el hombro izquierdo hasta el derecho, invocando a la Santísima Trinidad.

¿Mostrad cómo? En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amen.

¿Cuándo habéis de usar de esta señal? Siempre que comenzaremos alguna buena obra, o nos viéremos en alguna necesidad, tentación o peligro, principalmente al levantar de la cama, al salir de la casa, al entrar a la Iglesia, al comer y al dormir.

¿Por qué tantas veces? Porque en todo tiempo y lugar nuestros enemigos nos combaten y persiguen.

¿Qué enemigos son estos? El demonio, el mundo y la carne.

¿Pues la Cruz tiene virtud contra ellos? Sí, Padre.

¿Dónde tiene la Cruz esa virtud? De haberlos vencido Cristo en ella con su muerte.

¿Cuándo adoráis la Cruz, como decís? Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, que por tu santa Cruz redimiste el mundo.

 

Tomado del Catecismo de la Doctrina Cristiana, (P. Gaspar Astete, Salamanca España, 1599)